Fue el 26 de febrero de 1958 cuando se enfrentaron los equipos Santos y América-RJ por la primera ronda del Torneo Río-Sao Paulo. 

El club Santos derrotó al equipo de Río por cinco a tres, cuatro de los goles del Santos fueron anotados por Edson Arantes do Nascimento, mejor conocido como Pelé.

Este fue el momento en el cual Pelé fue nombrado rey del deporte. Quien lo consagró por primera vez fue el periodista Nelson Rodrigues (1912-1980).

El jueves 29 de diciembre, con 82 años, falleció quien aun en esos días era considerado el rey del fútbol. 

No obstante, su leyenda permanece, como lo hace su legado. Hoy recopilamos algunas de las hazañas más grandes del astro brasileño, desde sus inicios a los dieciséis años hasta su muerte.

Uno de sus más notables logros fue marcar la victoria de Brasil en la Copa Mundial de 1970.

Su debut en el deporte fue como goleador de Brasil en 1957, contra Argentina. Menos de un año pasó, y anotó dos goles en la final contra la anfitriona Suecia. Esta fue la primera vez que Brasil ganaba una Copa del Mundo.

Fue considerado por muchos como el mejor futbolista del planeta, felicitado por su rapidez, fuerza, destreza, inteligencia, y capacidad de improvisación. 

Su fama le precedía, hasta el punto de que eso le hizo un blanco para otros jugadores que querían sacarlo de comisión.

Una vez, en Goodison Park, la sede del Everton Football Club, un jugador intentó atacarlo varias veces en el partido para asegurarse de que no participara en el Mundial.

Se trataba del defensa de Portugal João Morais, quien hizo a Pelé tropezar con una zancadilla seguida de una patada por delante, dejando a Pelé malherido y causando una derrota para Brasil, 3-1.

Eso fue lo que causó la pérdida de Brasil en la fase de grupos, además de que hizo que Brasil perdiera el trofeo Jules Rimet después de ocho años poseyéndolo.

Más allá de su habilidad como jugador, era un ejemplo magnánimo de superación. Pelé surgió de un área empobrecida de Brasil, uno de los países más grandes y multiculturales del mundo. En ambos extremos del país existen normas culturales distintas, pero Pelé era un solo hombre que lograba unir las diferencias de su país.

Clubes de Italia lo buscaron en su adolescencia, pero el Congreso, viendo la esperanza que traía Pelé a los brasileños, lo declaró tesoro nacional no exportable. 

Su fama y habilidad unificadora trascendió continentes: fue tras una gira por África con el Santos que Pelé se percató de como muchedumbres vastas se aglomeraban tan solo para verlo a él, un hombre negro, jugar. 

Esto fue parte de lo que le permitió reconectar con el fútbol luego de la derrota en Inglaterra, junto con una tremenda temporada en el club con más de 1,000 goles anotados.

Finalmente, Pelé no quería terminar su carrera “como un perdedor”, y quiso regresar a la selección nacional para reivindicarse.

Se esperaba que la Copa Mundial del 1970 en México fuera la última para Pelé. Incluso, había un complot para secuestrarlo. 

Fue en esta que ayudó a Brasil a ganar su tercer Mundial, y de la cual se retiró como la leyenda del fútbol que unió al mundo.

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